Filosofía para la vejez

Este texto nos da una nueva perspectiva sobre la senectud y el hecho de cumplir años. Se trata de varios consejos creados por una persona mayor, con toda la sabiduría que le ha dado su experiencia de vida. Se los comparto, ojala les guste.

Libérate de los números que no son esenciales. Esto incluye edad, peso y altura. Deja que los doctores se preocupen por ellos, para eso les pagas.

Mantente cerca sólo de tus amigos alegres. Los amargados te hunden.

Sigue estudiando, Aprende sobre computación, manualidades, jardinería, lo que sea… Nunca dejes que tu cerebro se detenga. “Una mente en pausa es el taller del diablo”, y el nombre del diablo es Alzheimer.

Disfruta las cosas simples. Ríete seguido, mucho y fuerte. Ríete hasta que no te quede aire.

Las lágrimas se dan. Aguanta, llora y continúa. La única persona que está contigo durante toda la vida eres tú. Vive mientras estés vivo.

Rodéate de lo que amas, ya sea tu familia, mascotas, recuerdos, música, plantas, hobbies… lo que sea. Tu hogar es tu refugio.

Valora tu salud. Si es buena, presérvala. Si es inestable, mejórala. Si está más allá de lo que puedas mejorar, busca ayuda.

No te metas en viajes de culpa. Viaja al centro comercial, a otro pueblo u otro país, pero no vayas a donde está la culpa.

Dile a la gente que la amas en cada oportunidad.

Y siempre recuerda: la vida no se mide por tu número de respiros, sino por los momentos en que algo o alguien nos quita la respiración.

 

TOMO No. 155
9 Abril de 2010
Portada: Pedro Fernández
Entrevista: No Hubo
Editorial: Filosofía para la Vejez